Claro, un buen masaje puede poner a cualquiera de buen humor – pero si hacer que tu pareja se suelte es siempre cuestión de seducción, te estás perdiendo una poderosa experiencia de vinculación.

Explorando las necesidades de la otra persona a través del acto desinteresado del masaje puedes aprender cómo hacer que tu pareja se deterrita física y emocionalmente.

El masaje es cuestión de dar y recibir. Con el masaje ganas toda una nueva comprensión de como crear intimidad: Crear un espacio sagrado, dejar ir la tensión y pasar de un estado de defensa a un sitio donde sentirse seguro.

Es menester que las parejas redescubran las posibilidades táctiles del cuerpo, ya que muchas personas reservan las caricias para las llamadas “zonas erógenas” – tan solo el cinco por ciento del territorio disponible a explorar.

El cuero cabelludo y los pies son áreas sensualmente desfavorecidas. Hay que enfocarse en las áreas que contienen la mayor tensión: para los hombres, es la espalda baja y para las mujeres, el cuello y los hombros.

Tienes que ser generoso con tu pareja. No cuesta nada – no necesitas ser un profesional. Si pasas tiempo con el cuerpo de tu pareja, obtendrás resultados.

Caricias para Comenzar

Compresión

Presiona con firmeza con una o las dos manos sobre las áreas musculares del cuerpo y haz movimientos circulares. En las áreas extensas, usa la palma de la mano o la parte plana de los nudillos además de las puntas de los dedos. Una vez domines esto, tu pareja comenzará a confiar en tus habilidades y a relajarse.

Circulación

El masaje mejora la circulación de la sangre, lo que lleva más oxígeno al cerebro, mejorando así el humor. Pon tu mano entera alrededor de la sección del cuerpo – tal como la espalda, muslos o antebrazo – en un serpenteo. Para la circulación en la espalda, por ejemplo, tu pareja debe sentir un movimiento continuo desde la base de la espina dorsal hasta los hombros, luego hacia abajo por los costados, luego de un lado a otro en las caderas.

Fricción

Este movimiento penetrante actúa como un analgésico natural para puntos dolorosos. Reúne una cantidad generosa de la piel de tu pareja, enmarcando el punto doloroso entre tus dedos cerrados y pulgar abierto. Inclínate hacia adelante y aplica peso sobre esa mano, después usa tu mano libre para circular despacio y con presión en el tejido muscular enmarcado – no solo la superficie de la piel – a profundidad.

Amasamiento

Levanta pliegues de carne entre tu pulgar y las puntas de tus dedos, exprime o estruja y luego libera, trabajando en círculos. Repite, alternando las manos en la misma área para crear una sensación de rolar rítmica – tal como amasar pan.

Percusión

El temido “golpe de karate” debería sentirse como una gentil lluvia en lugar de una tormenta eléctrica. Amortigua tus golpes descomunales golpeando tu puño sobre tu palma de tu otra mano mientras descansa sobre el cuerpo de tu pareja. O dobla tus manos como tazas al revés y aporrea gentilmente para crear vibraciones que despierten los nervios y controlen el estrés.

Piensa en el masaje como una exploración considerada del cuerpo de tu pareja, en lugar de una tarea que debe ser completada para conseguir tu turno. La generosidad le gana a la fuerza y a la destreza: repetir golpes sencillos y masajear por al menos una hora dará más placer que intentar movimientos complicados.

La mayoría de personas no ve el masaje dentro del menú de su vida. Tendemos a acelerar nuestros placeres. ¿Qué podría ser más precioso que tener a alguien que tenga la generosidad suficiente para enfocarse en las necesidades de todas las partes de tu cuerpo?

Reglas de un Buen Masaje

Qué Hacer:

– Apagar los teléfonos, remover toda distracción, poner música suave.
– Crea un ambiente cálido. Enciende algunas velas y aplica humectantes aceites esenciales para masaje.
– Aceita todo menos el cuero cabelludo.
– Ten toallas a la mano
– Repite los mismos golpecitos una y otra vez
– Desaparece silenciosamente cuando el masaje haya terminado.

Qué No Hacer:

– Dar masaje en la cama – mejor crea una superficie suave en el piso
– Hablar o dar masaje mientras tu pareja lee o mira TV
– Tantear y pinchar el cuerpo
– Romper el contacto físico
– Aplicar presión a la espina dorsal o en la espalda debajo de las costillas, cuando los riñones están desprotegidos
– Cambiar el ritmo o el paso de tus golpecitos
– Andar un reloj o joyas
– Decir “¡Mi turno!” cuando hayas finalizado.