¿Sabías que las mujeres pueden experimentar más de una clase de orgasmo? Sí, no solo son las afortunadas creaturas poseedoras del único órgano destinado exclusivamente para la excitación y el placer sexual (el botón del amor – o mejor conocido como clítoris)

También pueden tener orgasmos múltiples sin tanto tiempo para recargar, las mujeres puede experimentar varios tipos de orgasmos a partir de la estimulación de sus genitales.

Déjame parar por un momento aquí y hacer notar que tanto hombres como mujeres tienen la capacidad para experimentar orgasmos con el cuerpo entero (donde los hombres aprenden a tener orgasmos a través de todo su cuerpo sin eyacular, queriendo decir que no experimentan ese período de “recarga” o cansancio que conlleva la eyaculación) pero que será el tema para otro artículo diferente (no te preocupes, estoy haciendo la investigación pertinente al respecto).

El Punto G y los Orgasmos

Así que de vuelta con las chicas y los diferentes tipos de orgasmos genitales que pueden experimentar. Casi que toda la excitación genital para las mujeres comienza con el clítoris, así que ignora este magnífico ramillete de nervios bajo tu propio riesgo. Sin embargo, una vez una mujer se siente totalmente excitada por la estimulación clitorídea, puedes ya sea añadir o cambiar (dependiendo de la preferencia de la mujer) a distintos tipos de estimulación genital para variar la explosión de placer orgásmico de ella.

Lo cual nos lleva al mítico “Punto G”. Mientras la comunidad científica y los expertos en sexualidad todavía se debaten si existe o no, la gente de a pie están tranquilamente (ni tan tranquilamente) buscándolo para descubrir toda las posibilidades de placer que puede desencadenar en sus vidas amorosas.

Llegando hasta el Punto G

Ok, así que enfilemos nuestro recorrido hacia lo básico sobre el Punto G. Primero que nada, el nombre viene de un Dr. Grafenberg quien escribió acerca de esta área especial de la anatomía femenina allá por los años 1950. Sin embargo, no se trata específicamente de un punto. En su sitio web doctororg.org el Dr. Gary Schubach, un educador sexual y escritor, cita el estudio original publicado por Grafenberg para debatir sobre la existencia de tal área sensitiva y da una buena explicación de podría estar pasando:

Grafenger no se refería al Punto G como “una pequeña pero muy sensible área supuestamente en la pared anteior de la vagina humana cerca de un tercio hacia arriba a partir del orificio vaginal”, si no como al “área” o “zona” en la pared superior de la vagina a través de la cual se puede accesar a la próstata (mejor dicho, glándulas y conductos de Skene). En las mujeres, la gládula prostática, aunque más pequeña que en el caso de la próstata masculina, también rodea a la uretra, cerca del meato urinario. La gran sensitividad no deriva de lo que hay en la pared superior de la vagina, si no de las glándulas y conductos detrás de la pared vaginal.”

Es muy importante prestar atención al hecho de que la sesitiva “zona G” está aparentemente atrás de la pared vaginal, así como también al hecho de que esta área no es sensible a la estimulación a menos que la mujer ya esté excitada.

Así que sí, tu chica necesita estar totalmente prendida y estimulada antes de que dejes que tus dedos hagan el recorrido exploratorio porque de otro modo saldrás seco de ahí. De hecho, es mucho mejor si ella ha tenido al menos un orgasmo antes de que hagas tu búsqueda tan solo para asegurarte que ella ya esté lista de verdad. Además es importante notar que la “zona G” a menudo necesita bastante estimulación fuerte para disparar cualquier respuesta placentera. Estas dos razones anteriores, aparte de la ubicación difícil, explican porque la “zona G” es a menudo tan desafiante para las mujres para puedan encontrar y disparar esa respuesta placentera por sí mismas.

¡Es fantástico sentirse solicitado!

Encendiendo el Punto G

Así que ya tienes a tu chica caliente y estimulada, toda húmeda y lista, ahora estás en disposición de aventurarte adentro y ver lo que pasa. Es buena idea adelantar filas con la idea de “descubrir las zonas placenteras dentro de la vagina” en lugar de atorarse con la fijación de encontrar el mítico Punto G, de ese modo más relajados podrán disparar un fantástico orgasmo que haga que tu chica no pueda salir del éxtasis producto de toda la experiencia contigo.

Tampoco me malinterpretes, sería algo maravilloso que pasara, pero en mi experiencia en lidiar con esta truculenta área es más un proceso de descubrimiento que un ¡eureka! inmediato. Lo que quiero decir con esto es que las mujeres que han aprendido a tener orgasmos disparados de este modo encuentan el Punto G a menudo haciéndose más sensibles y capaces de conseguir orgasmo con el tiempo y, bueno, con el uso.

Piensa en esto como un músculo, si no ha sido usado por mucho tiempo, o nunca, ¿cuán efectivo crees que será la primera vez que entre en acción?

Y por supuesto, es importante notar que no todas las mujeres responderán a la estimulación en esta área – y con algunas mujeres vas a encontrar un área totalmente diferente en su vagina que súper sensitiva a la estimulación de la que nunca habías sabido antes.

Así que es importante que pases un tiempo descubriendo las maravillas de esta cavidad y de todo lo que ahí adentro pasa.

Con esto en mente y con tu chica totalmente excitada, ella necesita hacer dos cosas antes de que puedas meter dedos a la obra:

1.- Ella necesita vaciar tu vejiga antes de que comiences ya que estarás estimulando un área cerca de su vejiga y a menudo la hará sentir como si necesita orinar cuando es estimulada ahí. Si ella está lista y con la vejiga vacía de antemano ella no tendrá que preocuparse por posibles fugas.

El Punto G Necesita Acceso Fácil

2.- Ella necesita estar en una posición cómoda, igual que tu, de tal suerte que tengas acceso fácil al punto G. Dos buenas posiciones son en una silla cómoda, dándote la cara, contigo sentado en el suelo frente a ella – de esta manera tendrás acceso a su clítoris con tu otra mano y con tu boca. La seguna posición apropiada para esto es con ella descansando sobre su estómago, con sus caderas elevadas con una almohada, las piernas abiertas de tal modo que puedas tener fácil acceso a ella – y de nuevo podrías desear estar sentado en el suelo.

Es importante no apresurarse en estimularla con tus dedos, lo cual podría ser la cosa que estás acostumbrado a hacer. En lugar de eso, inserta uno o dos dedos y gentilmente pero firme presiona contra la pared frontal de su vagina. Comienza tres centímetros arriba desde la entrada haciendo movimientos de “vente para acá” con tus dedos contra su vagina, o si eso no le sienta nada bien a ella, presiona firmemente moviéndote hacia arriba. Estás buscando un área que está o bien hinchada o bien con un textura diferente (una amiga mía decía que se sentía como las arrugas de la pared de la boca justo detrás de la hilera de tus dientes superiores) Una vez llegas a esta zona prueba de nuevo el movimiento “vente para acá” o presiona y frota, mientras a la vez le brindas (o ella se puede hacer cargo de esto) estimulación clitorídea.

El objetivo es tratar y transferir el placer de la estimulación clitorídea a un combo con estimulacion del clítoris y del Punto G. Es por eso que es una buena idea que ella se haga cargo de manejar su clítoris, al tiempo que va sintiendo nuevas sensaciones placenteras en su Punto G ella puede así dejar de estimular su clítoris y disfrutar con lo que tu le estás haciendo … pero esto será de dar y recibir. Recuerda que este es un proceso de aprendizaje – pero uno que ¡definitivamente valdrá la pena!

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