Tal vez ya sabes bastante sobre el tema de la eyaculación precoz. Eres joven, inexperto, te pones nervioso sobre tu – desempeño – y – ser el hombre – para que luego lo peor que te puedes imaginar sucede – segundos después de envainarte dentro de ella te corres como degenerado.

De pronto esa frase terrible “eyaculación prematura” tiene que ver contigo y has disparado tu carga incluso antes de haber siquiera movido tus caderas para adelante.

O, tal vez no eres tan joven, pero tal vez has pasado un tu buen tiempo sin conocer una pajarera para tu paloma y finalmente conociste a una buena mujer de nuevo, alguien en quien puedes encontrar un buen albergue para tu ave de rapiña y es en esa noche que se quitan las ropas y en la que finalmente vas directo al negocio, a la faena – de pronto todo se acaba antes de siquiera comenzar. Te has convertido en una estadística. Eres uno más de esas pobres almas en pena con problemas de eyaculación precoz.

La situación es esta, los ejemplos mencionados arriba son dos de los grupos más frecuentes de hombres que experimentan eyaculación prematura, pero de acuerdo con la Asociacion Medica Americana un tercio de los hombres entrevistados admiten tener el problema en un momento o en otro.

Todo es Cuestión de Sensaciones

Así que las buenas noticias son que no estas solo. Vaya consuelo! Pero, hay noticias aún mejores. Es un problema con solución. La eyaculación prematura es un problema con una cura – pero el camino para “contenerte” es probablemente el opuesto a lo que te imaginaste que debía ser. A lo mejor pensaste o has evitado el impacto de esas fascinantes sensaciones excitantes que llevan al orgasmo durante el acto sexual haciendo cosas como hacer operaciones matemáticas en tu mente durante la plena acción.

Pero eso es exactamente lo opuesto de lo que sí deberías de hacer. Allá por los años 1970 los expertos en sexualidad como el Dr. William Masters y la Dra. Virgina E. Johnson fueron los pioneros en un abordaje distinto para el problema – consiste en estar conciente de lo que realmente pasa con tu cuerpo. Así es, tienes que estudiar tu propia respuesta sexual para descubrir con precisión en dónde se halla tu “punto de no retorno”.

Haz tu Tarea

Primero que nada, este es un proyecto en solitario – pero en lugar de caer en tu típica rutina masturbatoria, ocupa tu tiempo mientras te masturbas concentrándote en las sensaciones placenteras que pasan por tu cuerpo. Requerira de ensayo y error darte cuenta cuándo has llegado a un punto de ya no poder más y te dejas caer en el mundo del orgasmo y la eyaculación (sí, las dos cosas son en realidad acciones separadas, aún cuando sientas que son la misma cosa).

El objetivo es adiestrarte para que aprendas donde es que necesitas calmarte antes de irte al borde del precipicio – y luego aprender a alargar esa cantidad de tiempo gradualmente. Cuando alcanzas este punto detienes toda la accion con tu mano. Date la chance de calmarte. Una vez hagas esto de forma exitosa, puedes paso a paso aprender cómo pasar de una estimulación super excitante a una más tranquila.

Pero ten fé; te llevará algún tiempo para enseñarle a tu cuerpo estas nuevas destrezas. Y aunque la eyaculación precoz es una mierda, al menos la tarea que te he dejado no lo es.

Pero claro, el objetivo con todo este ejercicio es que te controles a ti mismo con las chicas… de modo que….

Pratica con una Mujer

Una vez puedes masturbarte con éxito hasta un nivel alto de excitación y luego retroceder a una estimulación más baja pero continua, para luego ir de arriba para abajo con este programa por un buen tiempo (digamos por unos 15 minutos) probablemente estés listo entonces para probar con una compañera.

Desde luego que es intimidante tener que reconocer ante una mujer has tenido problemas de eyaculación prematura, pero si ella es tu compañera desde hace tiempo, pues ya lo sabe, no? Si ella es una chica nueva, tengo dos ideas para que te armes de coraje: la primera es que la mayoría de las mujeres nunca llegan al orgasmo solamente con la penetración.

Vale, acabo decir de que “nunca”. Así que toda esta presión que te estás echando encima para poder contenerte mientras te la estás dando es totalmente inútil. Es más importante que hables con ella y descubras qué es lo que necesita además de tu salchicha adentro de ella para que pueda alcanzar el nirvana.

Lo cual nos lleva al segundo punto: Aprender a no tener eyaculación precoz con una mujeres es un asunto más de comunicación que de otra cosa. Por supuesto, vas a necesitar su ayuda, de modo que también puedas complacerla con el proceso y hacer de esto una experiencia de aprendizaje fabulosa para los dos mientras están en plena acción.

Así que has tenido el valor de desnudarte de nuevo con ella y darle a tu miembro una nueva oportunidad. Perfecto, pero no esperes que puedas correr antes de poder caminar. La palabra clave aqui es “menos es más”, no comiences a entrar en ella de inmediato. Recuerda, una ardiente y húmeda mujer por sí sola es más excitante para tus partes privadas que tus viejas fantasías masturbatorias, así que el solo penetrarla te llevará de nuevo a la eyaculación prematura.

Anda despacio y con toda confianza retírate de ahi adentro si te sientes ya al borde del precipicio. Deja que ella te ayude, dale una palabra que sirva de señal para que se detenga AHORA. Ella también puede practicar la técnica de “apretar” contigo para cuando tu le des la señal que se detenga, entonces ella para el flujo de la sangre en tu pene aprentándolo desde la base o justo bajo la cabeza.

En Conclusión

Recuerda mantener el cuerpo de ella involucrado en este proceso de tal modo que ella no se canse y se aburra contigo yendo dentro y para afuera. Cuando tu puedes pasar de una estimulación lenta en lugar de detener todo de un solo, salte de ella y usa tu miembro para estimular sus partes íntimas externas para mantener esos jugos escurriéndose, o sé un caballero y deja que tu lengua se sumerja entre sus cositas por un momento mientras te alistas para entrar en acción de nuevo.

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