¿Debería ser la intimidad espontánea o planificada? Averígualo aquí hoy. La pasión es la forma más rápida de desarrollarse y la más rápida en esfumarse. La intimidad se desarrolla más despacio y el compromiso todavía de forma más gradual.

La cuestion de si la intimidad y hacer el amor deberían ser espontáneos o planificados es una de aquellas que inquieta a muchas parejas. La esencia de la cuestión es que muchos creen que el sexo espontáneo, de la clase de aquel que conduce las etapas tempranas del emparejamiento biológico, es el plus ultra y que otros tipos de intimidad planificados son menos que eso.

Hay dos cosas en cuestion aquí y es importante separarlos si queremos darle sentido al asunto. La primera es la creencia arraigada de que la gratificación sexual es el resultado natural y directo de la lujuria y del impulso sexual. La segunda es que si planificar nuestra sexualidad disminuye o mejora nuestro impulso sexual.

Hay claros argumentos para ambas posturas. En las etapas tempranas de la relación íntima, la cual es altamente dependiente de los imperativos biológicos de la atracción sexual, la enorme fuerza magnética de la intensa atracción sexual entre dos personas es suficiente para crear verdaderos fuegos artificiales sexuales. Esta es la naturaleza del emparejamiento humano; está escrito en nuesto código genético reproducirnos. Esperar que el nivel de atracción sexual espontánea a lo largo de una relación es tanto irrealista e impide a la pareja explorar las dimensiones más profundas y misteriosas de la unión sexual.

Analizando los textos históricos de cualquier período del tiempo demuestra con exactitud cuándo planificación y ritual se han dedicado a la satisfacción sexual durante milenios. Cuando la sexualidad culturalmente se le considera el acto sagrado que es, entonces se ha necesitado que entre en escena el ritual. Los rituales en sí encierran la conexión misteriosa y la todavía más enigmática cualidad del placer orgásmico dentro de una experiencia más amplia de conexión con lo divino. Este es el meollo de la práctica del yoga tántrico.

A nivel más mundano, planificar por adelantado la actividad sexual le da tiempo a tu cerebro para elaborar otra realidad, la cual si tienes suerte, te permitirá acceder a través del sexo. Como ya he dicho otras veces, tu cerebro es el órgano más sexual del cuerpo. Es el mando central para la excitación, el deseo y el proceso orgásmico en el cuerpo. Para muchas personas, la combustión espontánea ideal de la atracción sexual no les permite abrirse a la experiencia del mismo modo.

Lo que es más, es que crear un ritual en torno a nuestras prácticas sexuales también permite espacio para la espontaneidad. Pensar en el ritual como un marco de referencia más que una construcción rígida permite la improvisación en el camino. Cambiar la música, añadir distintos accesorios, explorar diferentes técnicas de respiración, acelerar o desacelerar el ritmo de las caricias son todas maneras de redescrubrir la sexualidad juntos.

Aunque todos añoramos quedar alucinados por una arrolladora intimidad espontánea, encontrar un ritual compartido para explorar la sexualidad por años puede dar justo aquello que buscamos, acceso a todo un nivel diferente de apetito sexual.

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