Si tu pareja te lleva fuera de la ciudad a un restaurante fino noche tras noche, ¿no estarías pronto deseando mejor comerte unos burritos y frijoles cerca de tu casa?

Seguro que sí y este ejemplo con la rutina aplica igual con el sexo. El sexo romántico y con sentido es maravilloso – pero a veces parece más un trabajo.

Considera esto probablemente una situación con la que estarás familiarizado: estás caliente, pero no tienes el tiempo (o deseo) para una sesión de sexo prolongado. Tienes una picazón que quisieras que tu pareja rascara, luego te gustaría volver a tu trabajo en la computadora … Este es el momento para un rapidito.

Con esto no quiero decir que irrespetes o te falte amor hacia tu pareja, pero esto no es acerca de sentir amor – es cuestión de sentir lujuria. No es que todos lo harían. No, mas es cuestión del placer que puedes obtener y el deseo que puedes tener por la persona con la que estás.

Un rapidito lleno de deseo bestial y de gratificación inmediata es parte de sentirse con vida y vibrantes juntos. Si te sientes ofendido porque tu pareja te quiere de esta manera – o avergonzado que deseas algo más cercano, entonces no has entendido nada acerca de que el rapidito es otra forma de intimidad. Es dar placer intenso, acceso al sexo inmediato sin pedir razones o justificaciones.

Sé que suena más como una racionalización masculina más que una fantasía femenina. Y muchas mujeres se desmotivan ante la solicitud de sus parejas de sexo apasionado sin juego previo romántico.

Pero he entrevistado a un número de esposas y novias que dicen más o menos la misma cosas: “A veces no deseo la música, ni las flores, ni las palabras. A veces solo quiero que me agarren cuando estoy entrando por la puerta y me hagan sentir alocadamente deseada”.

Un rapidito no es sinónimo de ser plato de segunda mesa.

Es por esto que la comunicación hace toda la diferencia aquí. Una mujer puede disfrutar un rapidito tanto como un hombre si ella está excitada y por lo tanto “lista”.

Como una mujer me dijo hace poco: “Él piensa que no me gustan los rapiditos, pero se equivoca. A veces me siento irracionalmente excitada tanto como él. Solo tengo que sentirme de humor y necesito saber que él está siendo sexy en lugar de presionar”.

Una palabra clave que cada persona comprende puede configurar el escenario de inmediato. Por ejemplo: “¡Te deseo … Ahora!” o “Cógeme” puede ser señal de sexo intenso y juguetón.

Mis estudiantes dicen que siempre que negocien que conducto es bienvenido por ambos, es correcto que una persona agarre a la otra y comience a quitarle la ropa. (Aunque alguien me dijo que romper una blusa cara ¡no es algo que excite a su pareja!).

El erotismo del factor sorpresa – un recordatorio de la fuerza arrolladora del deseo y necesidad de tu pareja – puede ser una herramienta poderosa. Si quieres condimentar y ponerle picante a tu vida sexual, entonces el sexo rapidito o expreso puede ser una parte muy creativa de tu recetario del amor.

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