La miras al otro lado del salón. ¡Es tan atractiva! Pero nadie te la presenta. Piensas para ti mismo: “haré una rutina a la James Bond con ella”. Ahora bien, ¿cuáles serían las primeras palabras de James Bond? “Debo de estar soñando”. No, eso no funcionaría. Qué tal cantar “Underneath the Mango Tree” como hizo Bond para Honey Rider en “Dr. No”, ¿ah?

Bien, ¿qué hace falta? Tan solo tienes que ir hacia ella y hablarle. Tampoco se trata de una situación como si de eso dependiera tu vida, pero también es probable que no la vuelvas a ver.

Generalmente resulta bueno asumir que ella tiene un novio, para no resultar demasiado aventurado. Teniendo eso presente, date una oportunidad de probar e inicia una charla agradable.

¿Qué es lo peor que podría pasar? Bueno, que ella te diga: “Lo siento, no estoy disponible”, con una respuesta como esa te ahorras tiempo y dinero en una cita con ella. Piensa así, cuando una mujer te dice que “no” deberías de sentir un gran alivio.

Si sabes que la verás de nuevo, como en tu universidad, tu trabajo o trabajando en un restaurante, puedes tener otra chance con ella y usar el abordaje del hombre tímido a fin de conseguir una cita.

¡Bien, aquí está!

En lugar de invitarla a cenar contigo o a una cita cuyo propósito sea romántico, mejor consigue unas entradas para algún concierto o evento y luego con las entradas en mano decir: “Mira, resulta que me regalaron estos tiquetes para este evento. Si gustas me puedes acompañar y con gusto te llevo”.

De este modo, el tema de la plática gira en torno al evento. Habla acerca de la persona que cantará en el concierto, en lugar de tantear si pueden salir juntos o no. Ella con suma facilidad puede decirte que sí o que no, o hacerte más preguntas sobre ti o sobre la fecha y el lugar del evento.

Como ves, ella no sentirá la presión de tener que rechazarte, así que podrá rechazar al evento y no a ti, ¡solamente eso!

Por otra parte, si ella no puede acompañarte al evento, pero resulta que se encuentra interesada en ti, ella podrá barajar la idea de salir contigo en otra ocasión.

He brindado en varias ocasiones esta técnica de las “entradas, tiquetes, boletos, etc.” para cualquier hombre que se halle al borde de la obsesión con alguna mujer en el trabajo, la tienda o el restaurante, etc. y no tiene ni la más mínima idea de cómo abordarla. Si la chica está disponible, ella por lo general dirá que sí a la invitación. Después de todo, sólo se trata de un evento y nada más. No es una cita.

He usado esta técnica de las “entradas” en mis tiempos por la universidad para invitar a una atractiva extraña. Era bastante tímido, pero me gustaba demasiado esa chica, así que me decidí a ir a por ella. Siempre que la miraba, la observaba rodeada de sujetos. ¡Grrrr, cómo me desagradaba eso! Me tomó un par de semanas de observarla antes de poder abordarla mientras caminaba a solas. Le dije que si quería ir a ver en butacas reservadas la exhibición de una película que se estrenaba y ella me dijo: “Bueno, no te conozco mucho, pero si vienes y hablamos un par de veces como para que te conozca, entonces ¡bien puede que sí!”

Así que en los próximos días hice toda suerte de intentos de intercambiar unas cuantas palabras con ella mientras estaba rodeada de los demás sujetos. Luego me di cuenta que ella estaba tomando una clase de apreciación del cine que yo había tomado el semestre anterior. De modo que convencí al profesor que pasara mi nuevo filme de acción en 16mm en la clase a la que ella asistía. Él claramente entendió que existía un motivo secreto porque él dijo que la exhibiría en la clase de la mañana, pero yo insistí que lo hiciera en la clase de la tarde (a la que la chica asistía). Finalmente, él aceptó pasar el filme.

No solamente dirigí el filme, pero también tuve mi participación ahí, donde pude poner en práctica mis nuevas destrezas de karate, con lo que esperaba que ella estuviera sorprendida. La exhibición fue de maravilla con toda la clase, ya que aplaudieron y la elogiaron. Mientras ella salía del salón de clase, la abordé y le dije: “Bueno, ahora creo que me conoces lo suficiente, ¿sí?”. Ella dijo: “¿Para salir contigo?”. Le contesté: “Sí”. Ella me sonrío y asintió que sí con su cabeza.

Así que, “no la invites a una cita”, “no la lleves a cenar”. Consigue unas entradas y tal vez ella te conteste como Cameron Díaz en “Los Ángeles de Charlie”, “¿Entradas? ¡Adoro las entradas!”.

¿Te gusto este consejo? ¿Necesitas más ideas útiles como ésta para ir de la primera cita a la segunda y de ahí al siguiente paso? No vaciles más, ¡ya lo sabes bien! Aquí en SeduceMujeres.com estamos para brindarte consejo profesional personalizado para ti.

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