Los investigadores han revelado las complejidades ocultas detrás del sencillo acto de besar, el cual comunica poderosos mensajes a tu cerebro, cuerpo y a tu pareja. 59 por ciento de los hombres 66 por ciento de las mujeres en un grupo de prueba experimentaron que su “interés se evaporó” tras el primer beso con una persona por la que sentían interés porque “no se sintió bien”.

Cuando la pasión se posesiona, un beso crea el vínculo de unión entre dos personas en un intercambio de esencias, gustos, texturas, secretos y emociones. Besamos de forma furtiva, lujuriosa, gentil, con hambre y apasionadamente. Besamos a plena luz del día o en la quietud de la noche. Damos besos ceremoniales, besos de cariño, besos de película, besos de la muerte, al menos en los cuentos de hadas, besitos que revive princesas.

Los labios han evolucionado primero para la alimentación y luego aplicados para hablar, pero al besar satisface diferentes clases de hambre. En el cuerpo, un beso activa una cascada de mensajes neuronales y químicos que transmiten sensaciones táctiles, excitación sexual, sentimiento de cercanía, motivación e incluso euforia.

Los besos pueden comunicar información importante acerca del estado y futuro de una relación. En un caso extremo, un mal beso puede acabar con el futuro de una relación de pareja.

Los besos pueden haber evolucionado desde la practica primitiva de las madres de masticar la comida para sus pequeños y luego alimentarlos de boca a boca. Algunos científicos teorizan de que el beso es crucial en el proceso evolutivo de selección de pareja.

Se nos dice que confiemos en nuestros instintos, pero tal parece que ¡debemos de confiar en nuestros labios también!

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